Los pisos de autonomía para jóvenes extutelados forman parte de una apuesta estratégica de ACRE para acompañar a quienes, al cumplir los 18 años, salen del sistema de protección y quedan expuestos a una transición abrupta hacia la vida adulta. Este proyecto nace con un objetivo muy claro: dar continuidad al vínculo educativo y al acompañamiento emocional y práctico que sí existe durante la minoría de edad, evitando que la mayoría de edad se convierta en un nuevo abandono.

En Málaga, el proyecto se desarrolla a través de cuatro pisos de alta intensidad. Dos de ellos acogen a chicos —Prados y Gabirol— y los otros dos están orientados a chicas —Kent y Palencia—, garantizando entornos adecuados y coherentes con las necesidades específicas de cada grupo.

Nuestra experiencia confirma que, al llegar a los 18 años, muchos jóvenes no cuentan con los apoyos mínimos para sostener una vida independiente: dificultades formativas, escasa experiencia laboral y, especialmente, ausencia de una red afectiva estable. Por eso, la intervención en alta intensidad combina acompañamiento en itinerarios formativos y laborales con un sostén cotidiano y emocional que no suele existir en otros dispositivos: organización de la vida diaria, autocuidado, hábitos, gestión de conflictos, toma de decisiones y construcción de vínculos sanos y redes de apoyo.

Alta Intensidad Málaga busca que cada joven pueda construir autonomía sin quedarse solo ante los retos habituales de la vida adulta. Acompañamos para que el proceso sea posible, sostenible y humano: con presencia, con estructura y con la convicción de que el futuro se construye mejor cuando alguien se queda cerca.

Financiado por

Junta de Andalucía - Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad